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domingo, 24 de junio de 2018

En cuarentena.

Subí a su casa, eran las 5 de la mañana.
Medio borrachos caímos en el sofá de su salón.
Yo ya pensaba en hacerlo encima de la mesa, le susurré al oído que quería verla desnuda.
Ella quería otro tipo de poesía, preguntó por mi romanticismo.
Yo fingí lo que pude.
Ella pedía al poeta, y yo sólo encontraba al hombre.
Supongo que me quería ver llorar, y yo esa noche con todas mis lágrimas escritas.
Al final terminamos escribiendo poesía a gritos encima de la mesa.
Y bueno, ella no conoció al poeta y yo tampoco le enseñé al hombre.

miércoles, 13 de junio de 2018

Todo es posible, pero lo veo difícil.

Puedo dejar de acordarme de ti cuando me despierto de madrugada.
O puedo dejar de escribirte un mensaje cada noche para luego borrarlo.
O puedes no querer todos tus lunes conmigo si me dejas perderme en tu barriga.
O puedo dejar de poner mariposas en todo lo que hago.


miércoles, 4 de abril de 2018

Sigo viva, guardar rencor y odio es como dormir entre tarántulas.
Desear el sufrimiento ajeno nunca ha aliviado el propio.

No quiero saber nada más de ti, pero si algún día no sabes quién eres: ven y te lo recuerdo.

A fin de cuentas, el amor es una madre en la puerta de un colegio diciéndole a su hijo "Al menos dime quién te ha hecho eso".

Pero yo nunca te delataría.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

No me dejes.
Ahora que por fin te he encontrado, por favor, no me dejes.
Aunque a partir de hoy tengas cada día un nuevo motivo para abandonarme.
Te lo ruego.
No me dejes.
A medida que vayas descubriendo mi catálogo de defectos.
O que pongas a prueba mis virtudes de temporada.
Te lo suplico.
No me dejes.
Y cuando ya se me hayan acabado todos los trucos.
Cuando me equivoque más veces de las que acierte.
Cuando dejen de hacerte gracia mis chistes repetidos.
Sólo te pido una cosa.
No me dejes.
El día que ya te sepas todo mi vestuario.
Cuando ya puedas contar mis historias mejor que yo.
Cuando ya me sea imposible sorprenderte con nada.
Y esta princesa azul destiña por los cuatro costados.
Y cuando otras personas se te presenten apasionantes, nuevas y misteriosas.
Tú sigue conmigo y no me dejes.
Ya sé que tampoco te estoy dando ninguna razón para quedarte.
Pero es que el día que necesites alguna razón para quedarte.
El día que tengas que tirar de ella para seguir ahí.
Ese día te lo ruego, hazte un favor y déjame.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Punto y final.

Me consumes como si fuese un cigarrillo entre tus labios. 
Y es irónico, porque aquí la droga siempre has sido tú.
No sé. cariño, cómo, en tan poco tiempo, hemos podido llegar tan lejos, pero tú te alejas en una dirección distinta a la que me alejo yo.
Quizá ya te habrás dado cuenta de que la distancia no nos hace olvidar, sino recordarnos más fuerte; con más fuerza de la que necesitamos para rompernos.
La distancia lo único que hace es aumentar las ganas que tenemos de querer mordernos la boca al besarnos, como si nos vengásemos, así, de las circunstancias.
Pero nada de eso.
Ha llegado Septiembre y ha sido ese punto y final que ninguno de los dos se atrevió a escribir.
Ha llegado Septiembre y como si se hubiese ido todo lo demás.
A veces, de madrugada, echo de menos que le des un sentido a mi insomnio. Nada más. 
Sólo espero que estés bien, o no lo estés tanto, sin mí.

Sergio Carrión.



martes, 13 de septiembre de 2016

Yo, 
que mido mi tiempo en medias cervezas
 y no hago planes a más de cerveza y media,
 estoy deseando que pidas otra ronda.



sábado, 20 de agosto de 2016

Hora de barajar el naipe de las verdades.

Hoy, es hora de que os cuente la verdad.
Releyendo mi blog me he dado cuenta de que uso demasiado la palabra enamorarse, de que parece que me he enamorado mínimo cinco veces por cada año escrito.
Hoy, vengo a contaros la verdad.

Sólo me he enamorado dos veces:

La primera, él murió.
La segunda, me abandonó.