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miércoles, 24 de junio de 2015

Creo que soy imbécil o quizá sólo sea feliz.

Me hizo sentir como una auténtica yonki, con la misma dependencia que los drogadictos necesitan cada día su droga. Había veces que ni dormía, sólo esperaba a que él apareciera, con su mirada y su media sonrisa.
Las ansias de sentirle ni me dejaban vivir. Había mañanas que parpadeaba infinitas veces y después, me apoyaba sobre su pecho para comprobar que era verdad, que estaba allí, conmigo.
Nos emborrachábamos de besos y vivíamos de impulsos recién salido del corazón.
Y sí, puede parecer que ahora mismo esté de pie, pero mis rodillas seguirán temblando cada vez que sepa que él, va a aparecer por la esquina.