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lunes, 8 de agosto de 2011

Dame más.


Se le nota en la voz, por dentro es de colores,
 y le sobra el valor que le falta a mis noches.
Y se juega la vida siempre en causas perdidas.

Que me coja la mano y me diga que solo...
No comprende la vida.
Es capaz de nadar en el mar más profundo.
Igual que un superhéroe, de salvar al mundo.
Donde rompen las olas salva una caracola.
Ojala que me despierte y no busque razones.
Ojala que empezara de cero, 
y poderle decir que he pasado la vida
sin saber que le espero.

Si te vas me quedo en esta calle sin salida.
Que este bar está cansado ya de despedidas.
Como un extraterrestre se posa en el suelo
y me ofrece regalos que trae de otros cielos.
Le regalo una piedra recuerdo de la Tierra.
Me pregunta por qué el hombre inventó la guerra.
Y en silencio pregunta aún de cosas más serias.
"¿Dónde vamos tan deprisa?", me pregunta su sonrisa.
Si tu quieres, tengo el plan:
Caminar, salga que salga el sol, por donde salga el sol, que no me da.
Y llegar hasta tu corazón, salvo que salga el sol, por donde salga el sol.
Si he tardado y no he venido, es que ha habido un impedimento.
He robado, he mentido, y he matado también el tiempo.
Y he buscado en lo prohibido por tener buenos alimentos.
Y es que la realidad que necesito se ha ido detrás de ese culito.
Que delante de mi se paró por fin un día con una noche oscura, esperando por ver si saliera la luna.
Déjate querer, dímelo otra vez, un día con una noche oscura, esperando por ver si saliera la luna.
Quédate muy cerca de mi, así los dos, dulce madrugada.
Mírame y vuelve a sonreír, que sino, yo no comprendo nada.


lunes, 1 de agosto de 2011

Luego abandonó el dormitorio, aun riéndose entre dientes para si mismo.

Bueno, aquello había sido muy raro.
De nuevo me hice un ovillo entre las sabanas, con la manta y el edredón subidos hasta la barbilla.
Hacia frío fuera, donde todo mostraba su cara mas lúgubre, pero aquí estaba yo, por fin calentita, a salvo y sola.
Muy, muy sola.