A veces, aún te deseo. Quizás ahora mismo. Ahora, quizá te abrazaría.
Pero siempre con miedo, siempre con miedo y un poco más de tedio.
Siempre suficiente, suficiente y demasiado.
Tal vez ahora iríamos a la cama, a no ser por el regreso.
A no ser, también, por el miedo.
Un poco de retorno y un poco más de miedo, y un sabor de asco.
Un poco mayor la desgana de sexo, incluso de amor.
Iríamos a la cama y todo sería lo mismo.
Ni el tiempo volvería ni yo podría quererte más de lo que se puede querer, más de lo que nunca he podido.
Y nada me pertenece; de esta locura, nada me pertenece, siquiera un poco.
Me pedirás cama y la tendremos; estaremos abrazados llenos de asco, estaremos empapados en sudor, esta noche, piel contra piel, y nada será lo mismo.
Nada me pertenece, de la misma manera que ya no me perteneces tú- suponiendo que me hayas pertenecido algún instante-, que no me pertenece nadie, porque estoy, finalmente, sola.
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jueves, 8 de agosto de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
El recuerdo muere a tiro de pistola.
No quiero hacer esto más duro de lo que tengo que hacerlo.
Así es como tiene que ser.
Hay muchas cosas que debo decir pero tu no me escuchas.
No quiero herirte y tu no quieres herirme.
No puedo soportarme y tu no me soportas.
No podemos arreglarlo de nuevo.
No puedes cambiarme.
Di adiós.
Nada que yo diga puede cambiar tu mente.
Porque no puedo quedarme.
Mañana estaré en camino.
Porque cuando despiertes no estaré allí.
Todas las cosas que digo tu encuentras el modo de hacerlas sonar como si hubiera nacido ayer.
Y todas las cosas que me enseñaste no significan nada.
Así que me voy por mi camino.
Esta es la última noche que estoy en casa
y no pasará mucho tiempo para que te des cuenta.
No pasará mucho tiempo para que descubras que me he ido.
Porque cuando despiertes descubrirás que me he ido.
Así es como tiene que ser.
Hay muchas cosas que debo decir pero tu no me escuchas.
No quiero herirte y tu no quieres herirme.
No puedo soportarme y tu no me soportas.
No podemos arreglarlo de nuevo.
No puedes cambiarme.
Di adiós.
Nada que yo diga puede cambiar tu mente.
Porque no puedo quedarme.
Mañana estaré en camino.
Porque cuando despiertes no estaré allí.
Todas las cosas que digo tu encuentras el modo de hacerlas sonar como si hubiera nacido ayer.
Y todas las cosas que me enseñaste no significan nada.
Así que me voy por mi camino.
Esta es la última noche que estoy en casa
y no pasará mucho tiempo para que te des cuenta.
No pasará mucho tiempo para que descubras que me he ido.
Porque cuando despiertes descubrirás que me he ido.
martes, 11 de junio de 2013
Yo cuento la vida de Martes en Martes.
Medía el tiempo contando los Martes.
El Martes era el peor día de la semana.
Ese día había bronca.
Los Martes yo intentaba no estar en casa.
Pero aquel Martes fui victima de mi propia indecisión.
Aquel Martes pasé tanto tiempo intentando decirme que perdí la oportunidad de escapar.
Un Martes. Era Martes y ella se estaba riendo.
El Martes era el peor día de la semana.
Ese día había bronca.
Los Martes yo intentaba no estar en casa.
Pero aquel Martes fui victima de mi propia indecisión.
Aquel Martes pasé tanto tiempo intentando decirme que perdí la oportunidad de escapar.
Un Martes. Era Martes y ella se estaba riendo.
sábado, 8 de junio de 2013
April come she will.
En abril ella vendrá
cuando las corrientes están crecidas y desbordadas de lluvias
Tal vez ella se quedará en mayo
descansando en mis brazos otra vez.
En Junio ella cambiará su melodía
en incansables paseos rondará por la noche.
En Julio ella volará,
y no dará aviso de su vuelo.
En Agosto ella debe morir.
Los vientos del otońo soplan helados y fríos.
En septiembre yo recordaré
Un amor que una vez fue nuevo, ahora se ha hecho viejo.
cuando las corrientes están crecidas y desbordadas de lluvias
Tal vez ella se quedará en mayo
descansando en mis brazos otra vez.
En Junio ella cambiará su melodía
en incansables paseos rondará por la noche.
En Julio ella volará,
y no dará aviso de su vuelo.
En Agosto ella debe morir.
Los vientos del otońo soplan helados y fríos.
En septiembre yo recordaré
Un amor que una vez fue nuevo, ahora se ha hecho viejo.
martes, 4 de junio de 2013
100 poemas de amor y una canción desordenada.
Yo quiero
decirte que te amo
en esta hora cuando
tú tiemblas
y no sabes
por qué.
José Agustín Goytisolo
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Federico García Lorca
Que el pozo se convierta en hueco,
que el hueco no sea otra cosa que un sueño.
Qué solo sea un intento,
que no se explica con ninguna teoría.
Que cuando lo prueba sea salado,
que cuando lo busque
no lo encuentre,
que sea como al inicio.
Sólo deseo y ferviente.
Aída Toledo
Podrá nublarse el sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirse con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Becquer
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en ves de amarte menos
te quiero mucho más.
Manuel Acuña
Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lágrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).
Gioconda Belli
decirte que te amo
en esta hora cuando
tú tiemblas
y no sabes
por qué.
José Agustín Goytisolo
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Federico García Lorca
Que el pozo se convierta en hueco,
que el hueco no sea otra cosa que un sueño.
Qué solo sea un intento,
que no se explica con ninguna teoría.
Que cuando lo prueba sea salado,
que cuando lo busque
no lo encuentre,
que sea como al inicio.
Sólo deseo y ferviente.
Aída Toledo
Podrá nublarse el sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirse con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Becquer
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en ves de amarte menos
te quiero mucho más.
Manuel Acuña
Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lágrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).
Gioconda Belli
miércoles, 29 de mayo de 2013
No se puede escapar del pasado, no importa lo mucho que lo intentes.
Me miró de una manera increíble. Como si yo fuera la única persona de mundo. Me sentí como una de esas chicas estupendas con el mundo a sus pies; el tipo de chica que espera ser feliz en lugar de estas todo el tiempo disculpándose por ocupar un espacio en el universo.
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