Qué miedo enamorarse de alguien que ya tuvo su mayor amor,
que ya conoció al amor de su vida.
Y tú
sólo eres una persona más con la que intenta sentir lo mismo que sentía con esa persona.
Y tú ahí
dando todo sin recibir nada.
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martes, 9 de marzo de 2021
lunes, 28 de septiembre de 2020
Tú presumes que escribo sobre ti cada noche,
que lo sabes porque te lo han contado,
pero que ya no lees nada de lo que escribo.
Yo presumo delante de mis amigos,
les digo que esta vez
ha sido fácil olvidarte,
que ya hay otro por ahí ocupando tu vacío.
Tanto tú como yo somos unos mentirosos,
la verdad es que yo sigo escribiendo sólo para ti
y tú sigues sangrando casi a diario con lo que escribo.
Pero sí,
los dos nos esforzamos por cambiar las cosas-
Creo que es un buen comienzo.
Carlos Kaballero
que lo sabes porque te lo han contado,
pero que ya no lees nada de lo que escribo.
Yo presumo delante de mis amigos,
les digo que esta vez
ha sido fácil olvidarte,
que ya hay otro por ahí ocupando tu vacío.
Tanto tú como yo somos unos mentirosos,
la verdad es que yo sigo escribiendo sólo para ti
y tú sigues sangrando casi a diario con lo que escribo.
Pero sí,
los dos nos esforzamos por cambiar las cosas-
Creo que es un buen comienzo.
Carlos Kaballero
domingo, 9 de agosto de 2020
Y me enamoré, pero no de ti.
Me enamoré de lo que creí que podíamos haber sido aquella noche.
De imaginar lo que podrías hacerme sentir por las mañanas.
De perdernos bajo las sábanas de mi refugio.
De los susurros al acabar
de recorrer mi espalda, despacio,
con paradas estratégicas para hacerme perder los nervios.
Y al llegar
temblar.
Y es que contigo no quiero perder la capacidad de temblar.
No quiero acostumbrarme a tu ruta por mis lunares como si fueras a hacerlo siembre.
O alguna vez.
Y me enamoré, pero no de ti.
Me enamoré de mis ganas de temblar.
De los mimos, las risas, los secretos...
De abrazarte por detrás hasta que te duermas, mientras le devuelvo todos los besos a tu cuello.
De la paz de después.
Me enamoré de no poder dormir sin tocarnos.
De despertarnos en mitad de la noche para volver a la casilla de salida.
De no contarte mis días malos porque no quiero perder el tiempo.
De prepararme para una primera cita en cada cena. En cada cerveza.
De subir, de bajar, de encontrarnos.
De no hablar en el sofá y no necesitarlo.
De los desayunos a las dos de la tarde.
Del "Ven más cerca".
De las siestas que siguen al aperitivo.
De la paz de después.
Y me enamoré, de ti.
De tus ganas de cambiar el mundo.
De mis ganas de escribir desde entonces, aunque no sepa de estructuras
ni de donde van las comas
ni el punto
ni el final.
De tu poesía a todas horas.
De no poder leerte porque prefiero descubrirte poco a poco.
De como me miraste.
De las ganas de más.
Y de toda esa mierda.
Pero recordé, que los besos no vienen por mucho que los pidas.
O los quieras.
O los necesites.
Que mis ganas no sirven para los dos, que hacen falta las tuyas.
Y esas no llegan.
Ni en coche, ni en tren, ni en ciento cuarenta caracteres.
Que te sabes el camino,
y no has vuelto.
Me enamoré de lo que creí que podíamos haber sido aquella noche.
De imaginar lo que podrías hacerme sentir por las mañanas.
De perdernos bajo las sábanas de mi refugio.
De los susurros al acabar
de recorrer mi espalda, despacio,
con paradas estratégicas para hacerme perder los nervios.
Y al llegar
temblar.
Y es que contigo no quiero perder la capacidad de temblar.
No quiero acostumbrarme a tu ruta por mis lunares como si fueras a hacerlo siembre.
O alguna vez.
Y me enamoré, pero no de ti.
Me enamoré de mis ganas de temblar.
De los mimos, las risas, los secretos...
De abrazarte por detrás hasta que te duermas, mientras le devuelvo todos los besos a tu cuello.
De la paz de después.
Me enamoré de no poder dormir sin tocarnos.
De despertarnos en mitad de la noche para volver a la casilla de salida.
De no contarte mis días malos porque no quiero perder el tiempo.
De prepararme para una primera cita en cada cena. En cada cerveza.
De subir, de bajar, de encontrarnos.
De no hablar en el sofá y no necesitarlo.
De los desayunos a las dos de la tarde.
Del "Ven más cerca".
De las siestas que siguen al aperitivo.
De la paz de después.
Y me enamoré, de ti.
De tus ganas de cambiar el mundo.
De mis ganas de escribir desde entonces, aunque no sepa de estructuras
ni de donde van las comas
ni el punto
ni el final.
De tu poesía a todas horas.
De no poder leerte porque prefiero descubrirte poco a poco.
De como me miraste.
De las ganas de más.
Y de toda esa mierda.
Pero recordé, que los besos no vienen por mucho que los pidas.
O los quieras.
O los necesites.
Que mis ganas no sirven para los dos, que hacen falta las tuyas.
Y esas no llegan.
Ni en coche, ni en tren, ni en ciento cuarenta caracteres.
Que te sabes el camino,
y no has vuelto.
martes, 12 de mayo de 2020
sábado, 28 de marzo de 2020
domingo, 22 de marzo de 2020
Hoy desperté pensando en ti,
pero es uno de esos días en los cuales el frío me toma por sorpresa,
ese frío de mal presentimiento
de saber que no soy prioridad,
que quizás nunca lo he sido,
y que a lo mejor por más que intentes darte otra oportunidad conmigo
jamás seré suficiente para alguien que no sabe lo que quiere.
pero es uno de esos días en los cuales el frío me toma por sorpresa,
ese frío de mal presentimiento
de saber que no soy prioridad,
que quizás nunca lo he sido,
y que a lo mejor por más que intentes darte otra oportunidad conmigo
jamás seré suficiente para alguien que no sabe lo que quiere.
martes, 17 de marzo de 2020
Vas al principio de la conversación, a la primera vez que hablasteis
y ves todas las risas entre medias, todas las coincidencias
ves tantas cosas especiales, ves que os habéis dedicado tiempo cuando ni siquiera lo teníais
ves cómo habéis hablado hasta las tantas
cómo os habéis deseado suerte
cómo había un pequeño apoyo, por muy pequeño que sea
ves como empezaba a crecer el cariño
para que al final
todo termine en nada
en un desierto
en una habitación vacía
en un corazón
completamente roto.
y ves todas las risas entre medias, todas las coincidencias
ves tantas cosas especiales, ves que os habéis dedicado tiempo cuando ni siquiera lo teníais
ves cómo habéis hablado hasta las tantas
cómo os habéis deseado suerte
cómo había un pequeño apoyo, por muy pequeño que sea
ves como empezaba a crecer el cariño
para que al final
todo termine en nada
en un desierto
en una habitación vacía
en un corazón
completamente roto.
lunes, 16 de marzo de 2020
Follábamos tan bien, que parecía que nos queríamos.
Hace un año y siete meses que no publico nada.
Y no se por dónde empezar.
Hace un año y siete meses que no he tenido la necesidad de hacerlo.
Hace un año y siete meses que no me rompía.
Hace un año y siete meses, era feliz.
He releído este blog tantas veces que me se todos mis escritos de memoria.
He andado tantas veces por el filo que incluso podría marcar mis pasos con los ojos cerrados.
He caído en tantos precipicios, que ya todos me parecen el mismo.
Y estoy cansada,
cansada de romper(me).
Cansada de buscar los pedazos que voy perdiendo por el camino,
de recomponerlos y seguir adelante.
Cansada de fingir que no pasa nada, que todo está bien.
Cansada de que te digan que puedes con todo.
Y te miras al espejo y necesitas saber qué tienes de malo,
que hay en ti que causa tanto dolor,
que hay en ti que aleja siempre a lo que más quieres.
Mi madre me suele decir que rompo todo lo que toco, y seguramente sea verdad.
Hace un año y siete meses conocí a la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida.
Hace un año y siete meses, y ojalá siguiese aquí.
PD: Querido John, el mes pasado se cumplieron 9 años desde que ya no estás a mi lado y te sigo echando de menos.
Te quiero. Siempre tuya, Rose.
Y no se por dónde empezar.
Hace un año y siete meses que no he tenido la necesidad de hacerlo.
Hace un año y siete meses que no me rompía.
Hace un año y siete meses, era feliz.
He releído este blog tantas veces que me se todos mis escritos de memoria.
He andado tantas veces por el filo que incluso podría marcar mis pasos con los ojos cerrados.
He caído en tantos precipicios, que ya todos me parecen el mismo.
Y estoy cansada,
cansada de romper(me).
Cansada de buscar los pedazos que voy perdiendo por el camino,
de recomponerlos y seguir adelante.
Cansada de fingir que no pasa nada, que todo está bien.
Cansada de que te digan que puedes con todo.
Y te miras al espejo y necesitas saber qué tienes de malo,
que hay en ti que causa tanto dolor,
que hay en ti que aleja siempre a lo que más quieres.
Mi madre me suele decir que rompo todo lo que toco, y seguramente sea verdad.
Hace un año y siete meses conocí a la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida.
Hace un año y siete meses, y ojalá siguiese aquí.
PD: Querido John, el mes pasado se cumplieron 9 años desde que ya no estás a mi lado y te sigo echando de menos.
Te quiero. Siempre tuya, Rose.
viernes, 31 de agosto de 2018
Hoy hueles a olvido, yo a amor propio.
Tú, que has sido el dueño de mi verano, no lo serás de mi otoño.
Tú, que has sido mi Junio, mi Julio y mi Agosto. Mi risa, mi prisa y mis ganas.
Tú, que me empujaste a un precipicio sin cuerda.
Tú, que me quitaste los miedos para ahora devolvérmelos con más fuerza.
Tú, que me has hecho estamparme estrepitosamente contra un muro que creía derribado.
Tú, ya no existes.
Ahora le toca a Septiembre.
Tú, que has sido mi Junio, mi Julio y mi Agosto. Mi risa, mi prisa y mis ganas.
Tú, que me empujaste a un precipicio sin cuerda.
Tú, que me quitaste los miedos para ahora devolvérmelos con más fuerza.
Tú, que me has hecho estamparme estrepitosamente contra un muro que creía derribado.
Tú, ya no existes.
Ahora le toca a Septiembre.
lunes, 20 de agosto de 2018
No fué, ni será
Todos tenemos un "ojalá" en nuestras vidas. Alguien que pudo ser, y se quedó en la puerta sin entrar. Una chispa que no encontró donde hacerse llama, y que se apagó sin dejar huella. Alguien que cuelga de tus recuerdos, y que de vez en cuando provoca que se derrame algún "y si".
Pero que no fué, ni será.
Pero que no fué, ni será.
domingo, 29 de julio de 2018
El tiempo, que locura todo.
Hay noches que parecen días, días que parecen semanas, semanas que parecen meses y meses que parecen años, y esos son los jodidos.
Pero cuando los meses parecen una noche, descubres que no estás tan mal, que no estás tan roto y que si quisieras, podrías quitarte esa mierda de coraza que llevas encima y gritarle al mundo que si, que lo has conseguido y te has vuelto a levantar.
Y quizás algún día conozcas a alguien que quiera tropezarse contigo y levantarse después, para volver a caer, una y otra vez.
Porque la vida es eso, una carrera de obstáculos en la que los cobardes se quedan por el camino y los valientes llegan a la meta.
El resultado siempre es el mismo: la muerte.
domingo, 24 de junio de 2018
En cuarentena.
Subí a su casa, eran las 5 de la mañana.
Medio borrachos caímos en el sofá de su salón.
Yo ya pensaba en hacerlo encima de la mesa, le susurré al oído que quería verla desnuda.
Ella quería otro tipo de poesía, preguntó por mi romanticismo.
Yo fingí lo que pude.
Ella pedía al poeta, y yo sólo encontraba al hombre.
Supongo que me quería ver llorar, y yo esa noche con todas mis lágrimas escritas.
Al final terminamos escribiendo poesía a gritos encima de la mesa.
Y bueno, ella no conoció al poeta y yo tampoco le enseñé al hombre.
Medio borrachos caímos en el sofá de su salón.
Yo ya pensaba en hacerlo encima de la mesa, le susurré al oído que quería verla desnuda.
Ella quería otro tipo de poesía, preguntó por mi romanticismo.
Yo fingí lo que pude.
Ella pedía al poeta, y yo sólo encontraba al hombre.
Supongo que me quería ver llorar, y yo esa noche con todas mis lágrimas escritas.
Al final terminamos escribiendo poesía a gritos encima de la mesa.
Y bueno, ella no conoció al poeta y yo tampoco le enseñé al hombre.
miércoles, 13 de junio de 2018
Todo es posible, pero lo veo difícil.
Puedo dejar de acordarme de ti cuando me despierto de madrugada.
O puedo dejar de escribirte un mensaje cada noche para luego borrarlo.
O puedes no querer todos tus lunes conmigo si me dejas perderme en tu barriga.
O puedo dejar de poner mariposas en todo lo que hago.
O puedo dejar de escribirte un mensaje cada noche para luego borrarlo.
O puedes no querer todos tus lunes conmigo si me dejas perderme en tu barriga.
O puedo dejar de poner mariposas en todo lo que hago.
miércoles, 4 de abril de 2018
Sigo viva, guardar rencor y odio es como dormir entre tarántulas.
Desear el sufrimiento ajeno nunca ha aliviado el propio.
No quiero saber nada más de ti, pero si algún día no sabes quién eres: ven y te lo recuerdo.
A fin de cuentas, el amor es una madre en la puerta de un colegio diciéndole a su hijo "Al menos dime quién te ha hecho eso".
Pero yo nunca te delataría.
Desear el sufrimiento ajeno nunca ha aliviado el propio.
No quiero saber nada más de ti, pero si algún día no sabes quién eres: ven y te lo recuerdo.
A fin de cuentas, el amor es una madre en la puerta de un colegio diciéndole a su hijo "Al menos dime quién te ha hecho eso".
Pero yo nunca te delataría.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
No me dejes.
Ahora que por fin te he encontrado, por favor, no me dejes.
Aunque a partir de hoy tengas cada día un nuevo motivo para abandonarme.
Te lo ruego.
No me dejes.
A medida que vayas descubriendo mi catálogo de defectos.
O que pongas a prueba mis virtudes de temporada.
Te lo suplico.
No me dejes.
Y cuando ya se me hayan acabado todos los trucos.
Cuando me equivoque más veces de las que acierte.
Cuando dejen de hacerte gracia mis chistes repetidos.
Sólo te pido una cosa.
No me dejes.
El día que ya te sepas todo mi vestuario.
Cuando ya puedas contar mis historias mejor que yo.
Cuando ya me sea imposible sorprenderte con nada.
Y esta princesa azul destiña por los cuatro costados.
Y cuando otras personas se te presenten apasionantes, nuevas y misteriosas.
Tú sigue conmigo y no me dejes.
Ya sé que tampoco te estoy dando ninguna razón para quedarte.
Pero es que el día que necesites alguna razón para quedarte.
El día que tengas que tirar de ella para seguir ahí.
Ese día te lo ruego, hazte un favor y déjame.
Ahora que por fin te he encontrado, por favor, no me dejes.
Aunque a partir de hoy tengas cada día un nuevo motivo para abandonarme.
Te lo ruego.
No me dejes.
A medida que vayas descubriendo mi catálogo de defectos.
O que pongas a prueba mis virtudes de temporada.
Te lo suplico.
No me dejes.
Y cuando ya se me hayan acabado todos los trucos.
Cuando me equivoque más veces de las que acierte.
Cuando dejen de hacerte gracia mis chistes repetidos.
Sólo te pido una cosa.
No me dejes.
El día que ya te sepas todo mi vestuario.
Cuando ya puedas contar mis historias mejor que yo.
Cuando ya me sea imposible sorprenderte con nada.
Y esta princesa azul destiña por los cuatro costados.
Y cuando otras personas se te presenten apasionantes, nuevas y misteriosas.
Tú sigue conmigo y no me dejes.
Ya sé que tampoco te estoy dando ninguna razón para quedarte.
Pero es que el día que necesites alguna razón para quedarte.
El día que tengas que tirar de ella para seguir ahí.
Ese día te lo ruego, hazte un favor y déjame.
jueves, 15 de septiembre de 2016
Punto y final.
Me consumes como si fuese un cigarrillo entre tus labios.
Y es irónico, porque aquí la droga siempre has sido tú.
No sé. cariño, cómo, en tan poco tiempo, hemos podido llegar tan lejos, pero tú te alejas en una dirección distinta a la que me alejo yo.
Quizá ya te habrás dado cuenta de que la distancia no nos hace olvidar, sino recordarnos más fuerte; con más fuerza de la que necesitamos para rompernos.
La distancia lo único que hace es aumentar las ganas que tenemos de querer mordernos la boca al besarnos, como si nos vengásemos, así, de las circunstancias.
Pero nada de eso.
Ha llegado Septiembre y ha sido ese punto y final que ninguno de los dos se atrevió a escribir.
Ha llegado Septiembre y como si se hubiese ido todo lo demás.
A veces, de madrugada, echo de menos que le des un sentido a mi insomnio. Nada más.
Sólo espero que estés bien, o no lo estés tanto, sin mí.
Sergio Carrión.
Y es irónico, porque aquí la droga siempre has sido tú.
No sé. cariño, cómo, en tan poco tiempo, hemos podido llegar tan lejos, pero tú te alejas en una dirección distinta a la que me alejo yo.
Quizá ya te habrás dado cuenta de que la distancia no nos hace olvidar, sino recordarnos más fuerte; con más fuerza de la que necesitamos para rompernos.
La distancia lo único que hace es aumentar las ganas que tenemos de querer mordernos la boca al besarnos, como si nos vengásemos, así, de las circunstancias.
Pero nada de eso.
Ha llegado Septiembre y ha sido ese punto y final que ninguno de los dos se atrevió a escribir.
Ha llegado Septiembre y como si se hubiese ido todo lo demás.
A veces, de madrugada, echo de menos que le des un sentido a mi insomnio. Nada más.
Sólo espero que estés bien, o no lo estés tanto, sin mí.
Sergio Carrión.
martes, 13 de septiembre de 2016
sábado, 20 de agosto de 2016
Hora de barajar el naipe de las verdades.
Hoy, es hora de que os cuente la verdad.
Releyendo mi blog me he dado cuenta de que uso demasiado la palabra enamorarse, de que parece que me he enamorado mínimo cinco veces por cada año escrito.
Hoy, vengo a contaros la verdad.
Sólo me he enamorado dos veces:
La primera, él murió.
La segunda, me abandonó.
Releyendo mi blog me he dado cuenta de que uso demasiado la palabra enamorarse, de que parece que me he enamorado mínimo cinco veces por cada año escrito.
Hoy, vengo a contaros la verdad.
Sólo me he enamorado dos veces:
La primera, él murió.
La segunda, me abandonó.
viernes, 19 de agosto de 2016
Te haré el odio si el amor no basta.
Hace mucho que no escribo, que no escribo algo que me salga de dentro.
A parte de trozos de canciones, o de novelas, no me inspira nada.
Pero esta noche me he puesto a recordar y, aprovechando la situación me gustaría contaros algo:
Que los finales nunca son tan felices ni tan finales como los cuentan, que la vida, a pesar de ser vida, es muerte y que por mucho que busques, siempre encontrarás las cosas cuando no las quieras, cuando no las necesites.
Y yo, aquí sentada en esta maldita mesa del Ikea, que tardé toda una tarde en montar, en esta silla con las ruedas cojas, estoy esperando.
Esperando a que todo sea más fácil, a poder dejar atrás lo que me oprime y lanzarme al vacío de algo que quizás no merezca la pena o sí.
Porque hay que hacerlo fácil, como dijo él.
Pero, a pesar de todo ello, he tomado una decisión y, tal vez, no sea la correcta pero, para mi, ahora mismo lo es.
Si algún día llegaras a comprenderme, te prometo que estaré ahí, porque los finales nunca son como los cuentan y los principios, por muy principios que sean, llegan cuando menos te lo esperas.
Asique déjame que esta noche te cuente que te quiero, pero no lo suficiente, que no es por él, ni por nadie, es por mi, por mi absurda idea de cómo deberían ser las cosas y porque, después de todo, he conseguido saber que quiero y que deseo, y en ese deseo no estas tú.
Que no todo son palabras bonitas, ni caricias, ni entrar a hurtadillas en la cama.
Que también se necesita algo más, esa chispa, esa inspiración que me ha faltado este año pero que está volviendo.
Y si, la vida pasa, es demasiado corta para conformarse.
Espero que encuentres a alguien que realmente te haga feliz, porque no soy yo, de veras, aunque no lo creas, nunca seré yo.
Y que te rías de como intento empezar algo y me doy de bruces contra el precipicio, de cómo caigo cuesta abajo y sin frenos, no importa, ríete de mi, pero, al menos, lo habré intentado.
Porque yo sólo quiero viajar, ver mundo, encontrar a alguien que me entienda sin la necesidad de tener una conversación absurda sobre sentimientos.
Que lo físico sea sólo físico, que de igual viente que ochenta, y que me haga reír, que me haga reír por encima de mis posibilidades.
Que me tumbe en la cama y me haga el amor, y el odio si el amor no basta, que consiga descolocar mi mundo con su espalda y que siempre me regale una sonrisa.
Que nos acostemos en Madrid y nos despertemos en Berlín.
Que vea mis defectos como son, que los quiera y los respete, como yo respetaré los suyos.
Que no me juzgue por pasar demasiado tiempo con amigos, o por simplemente ser yo.
Que no le moleste que fume, que no intente cambiarme, que me quiera por lo que soy, no por lo que espera que pueda llegar a ser.
Y espero, espero que tú encuentres lo mismo, porque así tú serás tú, y yo seré yo.
Esta noche me iré a dormir llorando, recordando viejas leyendas escritas que no acabaron bien, pero, quien no arriesga no gana y el perdedor no tiene porque ser el perdido.
A parte de trozos de canciones, o de novelas, no me inspira nada.
Pero esta noche me he puesto a recordar y, aprovechando la situación me gustaría contaros algo:
Que los finales nunca son tan felices ni tan finales como los cuentan, que la vida, a pesar de ser vida, es muerte y que por mucho que busques, siempre encontrarás las cosas cuando no las quieras, cuando no las necesites.
Y yo, aquí sentada en esta maldita mesa del Ikea, que tardé toda una tarde en montar, en esta silla con las ruedas cojas, estoy esperando.
Esperando a que todo sea más fácil, a poder dejar atrás lo que me oprime y lanzarme al vacío de algo que quizás no merezca la pena o sí.
Porque hay que hacerlo fácil, como dijo él.
Pero, a pesar de todo ello, he tomado una decisión y, tal vez, no sea la correcta pero, para mi, ahora mismo lo es.
Si algún día llegaras a comprenderme, te prometo que estaré ahí, porque los finales nunca son como los cuentan y los principios, por muy principios que sean, llegan cuando menos te lo esperas.
Asique déjame que esta noche te cuente que te quiero, pero no lo suficiente, que no es por él, ni por nadie, es por mi, por mi absurda idea de cómo deberían ser las cosas y porque, después de todo, he conseguido saber que quiero y que deseo, y en ese deseo no estas tú.
Que no todo son palabras bonitas, ni caricias, ni entrar a hurtadillas en la cama.
Que también se necesita algo más, esa chispa, esa inspiración que me ha faltado este año pero que está volviendo.
Y si, la vida pasa, es demasiado corta para conformarse.
Espero que encuentres a alguien que realmente te haga feliz, porque no soy yo, de veras, aunque no lo creas, nunca seré yo.
Y que te rías de como intento empezar algo y me doy de bruces contra el precipicio, de cómo caigo cuesta abajo y sin frenos, no importa, ríete de mi, pero, al menos, lo habré intentado.
Porque yo sólo quiero viajar, ver mundo, encontrar a alguien que me entienda sin la necesidad de tener una conversación absurda sobre sentimientos.
Que lo físico sea sólo físico, que de igual viente que ochenta, y que me haga reír, que me haga reír por encima de mis posibilidades.
Que me tumbe en la cama y me haga el amor, y el odio si el amor no basta, que consiga descolocar mi mundo con su espalda y que siempre me regale una sonrisa.
Que nos acostemos en Madrid y nos despertemos en Berlín.
Que vea mis defectos como son, que los quiera y los respete, como yo respetaré los suyos.
Que no me juzgue por pasar demasiado tiempo con amigos, o por simplemente ser yo.
Que no le moleste que fume, que no intente cambiarme, que me quiera por lo que soy, no por lo que espera que pueda llegar a ser.
Y espero, espero que tú encuentres lo mismo, porque así tú serás tú, y yo seré yo.
Esta noche me iré a dormir llorando, recordando viejas leyendas escritas que no acabaron bien, pero, quien no arriesga no gana y el perdedor no tiene porque ser el perdido.
martes, 31 de mayo de 2016
Cést fini.
| Ya lo ves Después de todas tus promesas el amor ¿A dónde fue? ¿Dónde lo perdiste? ¿Quién se quedó con él? Si no vas a volver ya No me intentes abrazar Si ya no vas a quererme nunca más Y que más da si al principio me querías o no era más Que la novedad De salir con alguien fuera de lo normal Si no quieres nada más Si tienes a otro en mi lugar Si esperas algo Si me quieres ver llorar Déjalo, vete ya Pues no quiero verte más Si tu amor, ya me da igual Algún día entenderás Que lo di todo por ti Toda mi ilusión (todo mi querer) Mis secretos se van con tu tren Te vas con lo mejor de mi A por otro amor (que te haga feliz) Pues el nuestro acaba, c'est fini |
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