He vuelto, con un año más, más recuerdos, más cosas que olvidar y mas gente que extrañar.
El motivo de esta carta es pedirte que no vuelvas
que se ha deshecho la tarta que se apagaron las velas
no calientan los fogones ya ni corren las cortinas
ni si quiera los ratones andan ya por la cocina.
Y a veces una jaula nos da la libertad
probablemente de la jaula que hable
sea un bar, para olvidar.
Hoy es el día de la melancolemia
de ahogar tu besos en quintos de cerveza
siempre decías que querías ver lugares
hoy estoy de acuerdo voy a empezar por lo bares.
Y aunque tenga el corazón aun cerrado por las obras
y aunque ultimamente vea el vaso siempre medio vacío
te escribo está última carta amor mío.
El motivo de esta carta es pedirte que me entiendas
se han marchado mis calcetines pa' ir en busca de tus medias
ya no es corriente ni el agua, no me enrroscan las bombillas
ya no cierran los cajones porque extrañan tus braguitas.
Y a veces una jaula nos da la libertad
probablemente de la jaula que hable
sea un bar, para olvidar.
Hoy es el día de la melancolemia
de ahogar tu besos en quintos de cerveza
siempre decías que querías ver lugares
hoy estoy de acuerdo voy a empezar por lo bares.
Y aunque tenga el corazón aun cerrado por las obras
y aunque ultimamente vea el vaso siempre medio vacío
te escribo está última carta amor mío.
Realmente me has querido, no, no lo podrás decir.
Si solo con mirarme, si, te crece la nariz.
Hoy es el día de la melancolemia
de ahogar tu besos en quintos de cerveza
siempre decías que querías ver lugares
hoy estoy de acuerdo voy a empezar por lo bares.
Y aunque tenga el corazón aun cerrado por las obras
y aunque ultimamente vea el vaso siempre medio vacío
te escribo está última carta amor mío.
y le sobra el valor que le falta a mis noches.
Y se juega la vida siempre en causas perdidas.
Que me coja la mano y me diga que solo...
No comprende la vida.
Es capaz de nadar en el mar más profundo.
Igual que un superhéroe, de salvar al mundo.
Donde rompen las olas salva una caracola.
Ojala que me despierte y no busque razones.
Ojala que empezara de cero,
y poderle decir que he pasado la vida
sin saber que le espero.
Si te vas me quedo en esta calle sin salida.
Que este bar está cansado ya de despedidas.
Como un extraterrestre se posa en el suelo y me ofrece regalos que trae de otros cielos.
Le regalo una piedra recuerdo de la Tierra.
Me pregunta por qué el hombre inventó la guerra.
Y en silencio pregunta aún de cosas más serias.
"¿Dónde vamos tan deprisa?",me pregunta su sonrisa.
Si tu quieres, tengo el plan:
Caminar, salga que salga el sol, por donde salga el sol, que no me da.
Y llegar hasta tu corazón, salvo que salga el sol, por donde salga el sol.
Si he tardado y no he venido, es que ha habido un impedimento.
He robado, he mentido, y he matado también el tiempo.
Y he buscado en lo prohibido por tener buenos alimentos.
Y es que la realidad que necesito se ha ido detrás de ese culito.
Que delante de mi se paró por fin un día con una noche oscura, esperando por ver si saliera la luna.
Déjate querer, dímelo otra vez, un día con una noche oscura, esperando por ver si saliera la luna.
Quédate muy cerca de mi, así los dos, dulce madrugada.
Mírame y vuelve a sonreír, que sino, yo no comprendo nada.
Bueno, aquello había sido muy raro. De nuevo me hice un ovillo entre las sabanas, con la manta y el edredón subidos hasta la barbilla. Hacia frío fuera, donde todo mostraba su cara mas lúgubre, pero aquí estaba yo, por fin calentita, a salvo y sola. Muy, muy sola.
Lo bueno de bailar es que, al menos durante un rato, no tienes qué hablar, si no estas por la labor. Lo malo es que te vuelves demasiado consciente del cuerpo de tu pareja. Por mi parte, ya me sentía más que consciente del magnetismo animal que el ejercía., si disculpáis la expresión. Ahora, al verme tan cerca de el, al dejarme mecer con el por el ritmo, siguiendo cada uno de sus movimientos, sentí que me sumía en una especie de trance.
Aparentemente, una vez que te haces a tener con regularidad alguien a tu lado, tu cuerpo genera su propia memoria cuando se le priva de ese ocio; por no hablar de los abrazos que ya no están, y el acto de acurrucarse uno junto al otro. Mi cuero me rogaba que me arrojara con el para reparar aquellas privaciones. Ahora.