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domingo, 21 de septiembre de 2014

Estoy matando el tiempo.Y el tiempo me está matando.

No se cuantos cigarros llevo desde que dejé de fumar, o cuantos insomnios me has provocado desde que no pienso en ti, o cuantas canciones ha reproducido el silencio, o dónde empieza la distancia y dónde el orgullo. No sé cuántas maletas he hecho, para terminar quedándome tirada en la cama, esperando que vinieses, de madrugada, y me dijeses que es hora de ir a París.
 Sigo sangrando todo tipo de esperanzas, ya lo ves. 
A veces cierro los ojos. A veces miro las estrellas, son como eras tú, cuando estabas: brillan entre tanta oscuridad. 
Y es eso, que aunque sé que existen los finales, siempre he ignorado cómo tenerlos en cuenta. 
Me abrazo con fuerza, es la única forma; la única que tengo de sentir que sigo siendo de carne y hueso, porque algunas noches me siento más bien como si fuese el humo que sale de tu boca al fumar.
Hay demasiadas colillas amontonadas y apagadas en el cenicero, y cada vez que las miro pienso: "Esto es todo lo que nos queda". Cenizas. Algo que se ha quemado. Creo que he sido yo. Creo que es demasiado tarde para llegar a tiempo a cualquier parte, y es que hace mucho que solo deseo llegar a tus brazos. 
Ya no puedo llorar. Ya no recuerdo cómo era eso de no querer salir corriendo. Salir corriendo, pero de mi. 
Ahora sólo escribo, que es la única forma que tengo de gritar. Alguien quedará que sepa entenderlo. 


jueves, 11 de septiembre de 2014

Tu decides quien eres, no la sociedad.

El bien, el mal, el cielo, el infierno, vivir, morir, amar, odiar. Creía que esas palabras eran valiosas antigüedades, como los cuadros de un museo, que se tenían, se hablaba de ellas, pero no se usaban.

sábado, 30 de agosto de 2014

Mentir te sale bien, pero hacer que te creo me sale mejor.

Cerré los ojos. Él me besó durante bastante rato y me apretó tan fuerte contra su pecho que tuve que soltarme sin querer soltarme, solo por necesidad, para respirar, como si no hubiese más remedio que ser libre aunque no quisiera.

martes, 12 de agosto de 2014

El club de los poetas muertos.

“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.” 
ROBIN WILLIAMS - John Keating

miércoles, 6 de agosto de 2014

Yo te quiero para siempre, pero siempre es hoy.

Hace un año, se quedó dormida. Lo amaba.
¿Será que no lo cuidó bien? ¿Se esforzó en exceso? No. Ella alcanzó a pensar que lo hizo mal, pero rematadamente mal. Era una cría al fin y al cabo. ¿Cómo darle tanta seriedad a la vida a esa edad?
Lo cierto es que no llegó a entenderlo. Eso, mientras dormía. 
No supo muy bien cómo ni por qué llegó a tener discrepancias consigo misma. Sí. Ella sola. El mundo se redujo a nada. Al principio, era probable que pensara mucho. Creo que muchísimo.
Y se alejó (y pensaba). Y enmudeció. Se sorprendió (y pensaba). Ella entendía que comenzó a concienciarse. Entonces, lloró. El mundo se redujo a su mente y a su desconcierto. Y se abandonó (y pensaba). Y volvió a llorar. Lloró más, aunque era poco. Y tuvo miedo. Y se seguía abandonando. Desistió de todo. Lloró. Y se sintió inservible (y pensaba que debía cambiar algo). Lloró más, mucho, mucho más. Y se reincorporó. Y, ah sí, lloró.
Y llorar cesó. No de un día para otro, pero sucedió. La rutina comenzaba a reclamar su presencia. Y la vida, también. Claro que, todo lo anterior no estuvo exento de dolor, opresión e impotencia.
Finalmente, se reconcilió consigo misma. Con mucho esfuerzo, qué menos.
Aquellos doce meses fueron precisos para devolverle, día a día, su verdadero ser, retomar su potencial, y levantarse. Fue, para ella, el golpe más duro que hasta entonces pudo darle la vida. Y quizás porque fue una decisión propia la que la condujo a caer para valorar lo que realmente importa cuando se está en pie. Hoy, transcurrido el tiempo, anestesiado el dolor e inmortalizado el recuerdo, ha aprendido a vivir sin él.
Hoy, transcurrido un año, vuelve a ser ella. ¿Y se acabó ya,no?



domingo, 6 de julio de 2014

Un te quiero, un hasta luego y un por qué.

No era la típica historia de siempre, pero si tenía el mismo final.
Se conocieron. Él se hacía el duro, ella lo era.
Se enamoraron. Él dejó de fingir, ella empezó a hacerlo.
Se pelearon. Él se volvió duro, ella se volvió blanda.
Y discutieron, y se amaron, y volvieron a discutir y se volvieron a amar.
Y así pasaron los meses, entre risas, besos y abrazos. Entre desprecios, lágrimas y soledad.
Ella era una gran historia. Él era el mejor lector.
Se cansaron. Él siguió su camino, ella se perdió en el medio.
Y él volvió a su música, a sus rimas, a sus letras.
Y ella se quedó con sus libros.
Él volvió a soñar en verso. Ella en rock.
Eran tan diferentes que no se dieron cuenta de lo iguales que parecían.
Eran accidentes esperando. Esperando suceder.

jueves, 26 de junio de 2014

Eres mi guerra.

Eres mi guerra El infierno eterno lleno de quebraderos El mayor de mis problemas La chica de los tiempos las idas y venidas La filosofía más difícil el fusil, la lágrima, la crisis La droga que engancha y mata, mi heroína La pesadilla por la que acabo en grito Y pese a todo no miento si digo te quiero a todo eso Al caos más bonito que ha sentido mi cuerpo.

Santiago Pérez Sánchez