El cielo era de un azul tan intenso que dolían los ojos.
Sintió que algo importante quedaría para siempre en el aire, como si le hubieran arrancado el final a una novela que la había tenido atrapada y de la que no existía ningún otro ejemplar.
"Somos lo que queda de nosotros
cuando nos rompen por primera vez el corazón".
No estas enamorado de ella,
sino enamorado de la vida a través de ella.
Stewart Emery.
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martes, 29 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Eres un maldito rayo.
Es bueno no pensar cuando te acaban de romper el corazón.
Tenía la ilusión de que huía de si misma.
Su vida ya era ciertamente circular y repetitiva.
Me tomó la mano una sola vez.
Nuestras mano permanecieron unidas como mucho diez segundos,
pero a mi me pareció una eternidad.
Y cuando me soltó , deseé que el contacto no se hubiera interrumpido.
Yo sabía que me había cogido la mano de una manera espontánea, pero que, en realidad, lo había hecho porque deseaba hacerlo.
Aún hoy recuerdo el tacto de su mano aquel día.
En aquellos cinco dedos y en aquella palma se concentraban, como en un catálogo, todas las cosas que yo quería saber, todas las cosas que tenía que saber.
Al tomarme la mano me las enseñó.
Me enseñó que en el mundo real existía un lugar como aquél.
Durante diez segundos tube la sensación de haberme convertido en un pajarilo perfecto.
Surcaba el aire, sentía el viento.Desde las alturas podía ver paisajes lejanos. Tan remotos que no era capaz de vislumbrar su final.
Pero supe que existían. Y que algún día iba a visitarlos.
Esa certeza me dejó sin aliento, me hizo estremecer.
Tenía la ilusión de que huía de si misma.
Su vida ya era ciertamente circular y repetitiva.
Me tomó la mano una sola vez.
Nuestras mano permanecieron unidas como mucho diez segundos,
pero a mi me pareció una eternidad.
Y cuando me soltó , deseé que el contacto no se hubiera interrumpido.
Yo sabía que me había cogido la mano de una manera espontánea, pero que, en realidad, lo había hecho porque deseaba hacerlo.
Aún hoy recuerdo el tacto de su mano aquel día.
En aquellos cinco dedos y en aquella palma se concentraban, como en un catálogo, todas las cosas que yo quería saber, todas las cosas que tenía que saber.
Al tomarme la mano me las enseñó.
Me enseñó que en el mundo real existía un lugar como aquél.
Durante diez segundos tube la sensación de haberme convertido en un pajarilo perfecto.
Surcaba el aire, sentía el viento.Desde las alturas podía ver paisajes lejanos. Tan remotos que no era capaz de vislumbrar su final.
Pero supe que existían. Y que algún día iba a visitarlos.
Esa certeza me dejó sin aliento, me hizo estremecer.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Carta de una desconocida.
Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez.
Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste.
Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando sté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final.
En el caso de que siguiera viviendo rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre.
Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te esta explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora.
Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste.
Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando sté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final.
En el caso de que siguiera viviendo rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre.
Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te esta explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora.
martes, 22 de noviembre de 2011
La gramática del amor.
El amor es un infierno
donde te quedarías a pasar la eternidad.
Cada vez que cerraba los ojos lo veía a él.
Con sólo pronunciar aquel nombre, aunque fuera para sus adentros, temblaba por entero, como si estuviera en el Ártico con el corazón incendiado.
Concédeme tan solo una mirada seré tuya eternamente.
"El mundo es para los valientes"
¿Quién dijo que una chica no podía declararse?
donde te quedarías a pasar la eternidad.
Cada vez que cerraba los ojos lo veía a él.
Con sólo pronunciar aquel nombre, aunque fuera para sus adentros, temblaba por entero, como si estuviera en el Ártico con el corazón incendiado.
Concédeme tan solo una mirada seré tuya eternamente.
"El mundo es para los valientes"
¿Quién dijo que una chica no podía declararse?
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Queda poca ternura.
Cuando uno ha vivido algo magnifico y trágico,
la obsesión por ese hecho se le adhiere a la mente como una segunda piel.
la obsesión por ese hecho se le adhiere a la mente como una segunda piel.
domingo, 13 de noviembre de 2011
No ha llegado la paz, ha llegado la victoria.
La gloria es una bestia, un monstruo, una mentira, una línea falsa en los libros de Historia.
Una victoria siempre es sucia.
Las victorias bonitas son para los cuentos infantiles.
Las de verdad están llenas de..
Era cierto: no había victoria, sino aplazamiento de la muerte.
Una victoria siempre es sucia.
Las victorias bonitas son para los cuentos infantiles.
Las de verdad están llenas de..
Era cierto: no había victoria, sino aplazamiento de la muerte.
viernes, 11 de noviembre de 2011
La culpabilidad es como el amor: tu no lo eliges.
Flotaba en un estanque mortecino, rebosante de rutina, donde no pasaban los días, ni los meses, ni los años.
Pero a la vez, sentía que todo sucedía muy deprisa.
Y mi corazón abatido, incapaz de olvidar a sus fantasmas, no lograba curarse para volver a disfrutar de la alegría de vivir.
Tu muerte fue un abismo sin fondo. Me hundí en él y pensé que jamás saldrías.
Pero el tiempo, ese tiempo mutado, puso las cosas en su sitio.
Lo que me importaba y me seguía importando era huir: huir de lo que había hecho. Huir de mi misma.
Pero a la vez, sentía que todo sucedía muy deprisa.
Y mi corazón abatido, incapaz de olvidar a sus fantasmas, no lograba curarse para volver a disfrutar de la alegría de vivir.
Tu muerte fue un abismo sin fondo. Me hundí en él y pensé que jamás saldrías.
Pero el tiempo, ese tiempo mutado, puso las cosas en su sitio.
Lo que me importaba y me seguía importando era huir: huir de lo que había hecho. Huir de mi misma.
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