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martes, 22 de noviembre de 2011

La gramática del amor.

El amor es un infierno 
donde te quedarías a pasar la eternidad.


Cada vez que cerraba los ojos lo veía a él.
Con sólo pronunciar aquel nombre, aunque fuera para sus adentros, temblaba por entero, como si estuviera en el Ártico con el corazón incendiado.






Concédeme tan solo una mirada  seré tuya eternamente.


"El mundo es para los valientes" 
¿Quién dijo que una chica no podía declararse?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Queda poca ternura.

Cuando uno ha vivido algo magnifico y trágico,
 la obsesión por ese hecho se le adhiere a la mente como una segunda piel.



domingo, 13 de noviembre de 2011

No ha llegado la paz, ha llegado la victoria.

La gloria es una bestia, un monstruo, una mentira, una línea falsa en los libros de Historia.
Una victoria siempre es sucia.
Las victorias bonitas son para los cuentos infantiles.
Las de verdad están llenas de..






Era cierto: no había victoria, sino aplazamiento de la muerte.

viernes, 11 de noviembre de 2011

La culpabilidad es como el amor: tu no lo eliges.

Flotaba en un estanque mortecino, rebosante de rutina, donde no pasaban los días, ni los meses, ni los años.
Pero a la vez, sentía que todo sucedía muy deprisa.
Y mi corazón abatido, incapaz de olvidar a sus fantasmas, no lograba curarse para volver a disfrutar de la alegría de vivir.
Tu muerte fue un abismo sin fondo. Me hundí en él y pensé que jamás saldrías.
Pero el tiempo, ese tiempo mutado, puso las cosas en su sitio.




Lo que me importaba y me seguía importando era huir: huir de lo que había hecho. Huir de mi misma.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Todo se volvió negro.

Me miraba, sombrío y lúcido. Fue eso, su lucidez, lo que me hizo comprender y, al hacerme comprender me aterrorizó. 
Di un paso hacia él, intente dar otro. Las piernas me fallaron.
Tuve que sentarme, en la silla de madera, junto al sillón.
Lo miraba atónita, esperando una palabra que negara mi negra intuición.
Me puse en pie, sentado era incapaz de respirar.
Y luego me asaltó otro impulso: salir a la calle, escapar del lugar donde me repetía lo que no podía ser. 






Tu ausencia ¿cómo aceptarla? ¿De repente, sin una despedida? Tu presencia arrebatada de cuajo, sin adiós.
Muerto, saliendo así de mi vida.
Imposible. Tú no.


Pero no llegue a abandonar el piso. 
Un ahogo denso me subió dese es estómago, me nubló la visión.
Me desmayé al comprender de repente que no volvería a verte. Que ya no existías.
Al fondo de mis oídos sonaban tambores.
Los tambores eran arrítmicos, sordos, retumbaban en mi pecho y hacían vibrar los barrotes de la cama.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Mi bando eres tu.

Lo cierto era que solo me importabas tú, tu felicidad y tu paz. 
Y tu salvación y tu paz dependían de la salvación y la paz de Madrid.
Por eso luché. Pos eso, sin otra ideología que tú hice mio el "¡No pasaran!" que cada vez sonaba en más bocas.
La Historia cuenta las derrotas o las victorias, pero es incapaz de ponerse en la piel y el corazón de un soldado aislado, individual, que corre fusil en mano sin saber hacia donde; que solo ve fuego y oye explosiones; que no tiene más amigo que el soldado que corre junto a el, y de pronto cae muerto, sin otra orden que obedecer que la de los latidos de su corazón aterrado en el pecho.
Y la Historia, también, enumera los nombres de lugares gloriosos donde se han ganado o perdido batallas.
Pero el soldado solo ve el muro derruido, la esquina de piedra o el campo abierto por el que aparecerá, solitario como él, el enemigo armado. 





martes, 1 de noviembre de 2011

El que tenga al amor, que lo guarde en el bolsillo.

Tomamos el café sin prisa.
El silencio no nos incomodaba; al contrario, lo disfrutábamos 
como en esos raros momentos de soledad puntual 
en que uno se encuentra a gusto consigo mismo.